Probamos el Nissan GTR 2017

Probamos el Nissan GTR 2017 Nos dirigimos a Barcelona para realizar la prueba del nuevo Nissan GT-R MY2017 de la mano de Drive Me Barcelona. La última generación (R35) de este ya mítico coupé recibe su tercera actualización que afecta tanto mecánica como estéticamente. Te contamos nuestras sensaciones al volante y cómo tú también puedes experimentarlo.

En cuanto al motor, se sigue manteniendo el conocido V6 biturbo de 3.8 litros, pero produciendo ahora una potencia de 570cv, frente a los 550 del restyling anterior, así como un ligero aumento de par. Además, se ha optimizado la suspensión, se ha montado un nuevo escape de titanio y la caja de cambios ha sido revisada para conseguir un mejor comportamiento tanto en ciudad como en circuito. Las mejoras estéticas se resumen en un nuevo frontal más agresivo, y taloneras y difusor en carbono que nos recuerdan a las que lucía el GTR Nismo de 2015. No obstante, es en el interior, del cual hablaremos más tarde en detalle, donde quizás se han producido los cambios más significativos con un nuevo salpicadero.

 

Comienza nuestra ruta en la zona costera de Barcelona, los chicos de Drive Me Barcelona nos esperan con el GT-R en segunda fila, y es entonces, alrededor del resto de coches “mundanos”, cuando te das cuenta de sus considerables dimensiones. Y es que si hay algo por lo que destaquen las novedades estéticas de esta última actualización, es por mejorar (aún más si cabe) la presencia del coche en la carretera. Por lo que si te gusta pasar desapercibido, puede que el GT-R no sea el coche que buscas.

 

Abro la puerta y me quedo impresionado por el color de su interior. La unidad que probamos contaba con la nueva tapicería de piel Marrón Tabaco, que en contraste con el gris exterior quedaba sublime. Me siento, y puedo experimentar desde el primer momento la mejora de la calidad de su interior. Salta a la vista el nuevo volante, forrado con el mismo color de la tapicería, así como la nueva pantalla táctil de 8 pulgadas que dotan al interior de esa sensación de lujo que los modelos anteriores pedían a gritos. Si bien es cierto que la calidad de los botones y otros mecanismos siguen sin ser perfectos y dejan una sensación un tanto “agridulce”, sigue siendo un gran salto respecto a los R35 previos.

 

Esperando un auténtico infierno para manejar el coche por el tráfico barcelonés, enciendo su V6, pongo primera y solo necesito 5 minutos para darme cuenta que estaba totalmente equivocado. Sí, obviamente se nota más grande que cualquier utilitario, pero gracias a su alta posición de conducción y su confortable dirección (en modo Normal), permite moverte ágilmente por las calles y rotondas de la capital catalana. No obstante, aunque me impresiona su comportamiento en ciudad, no es precisamente este el hábitat natural del GT-R, y es cuando salimos a las afueras, donde de verdad los 570cv comienzan a resurgir. Como hemos comentado y probablemente todo petrolhead sepa, el nipón lleva un motor biturbo. No todo el mundo es fan del turbo, y lo cierto es que la respuesta inmediata y las altas revoluciones que te proporciona un motor atmosférico son comparables con nada. Sin embargo, las nuevas regulaciones que están imponiendo los gobiernos para reducir las emisiones obligan a marcas con “tradición atmósferica" a unirse al bando del turbo. De esta manera, marcas como Ferrari o Porsche han desarrollado motores turbo, tratando de disimular la patada de éste, para conseguir una potencia lo más lineal posible. Pues bien, a diferencia de estos, el GT-R es un coche turbo, que le gusta ser turbo. No trata de esconder este hecho, que en gran parte, es la magia del modelo. Y es que pisar a fondo y sentir cómo se carga el turbo y te lanza disparado te provoca una combinación de miedo y adrenalina en la que no puedes agradecer más la presencia de la tracción total y unos frenos, que pese a no ser carbocerámicos, consiguen detener perfectamente los 1827kg que pesa el coche. Un peso considerable que se hace presente en curvas cerradas donde en ocasiones podemos sufrir un ligero subviraje, pero que resulta inapreciable cuando volvemos a pisar el acelerador y nos vuelve a lanzar a la siguiente curva.

 

Mientras conducía el GT-R pensaba en sus posibles competidores. ¿911 Turbo?¿570S? Puede, tienen prestaciones similares, ambos son turbo, e incluso el Porsche tiene también tracción a las cuatro ruedas. Sin embargo, los dos sobrepasan en más del doble el precio del Nissan, y en cuanto a calidad y materiales del interior, el GT-R pierde por goleada. Por tanto, decidí basarme en el precio. Desde 108.050€ podemos adquirir el Nissan con tapicería de piel, inserciones en carbono, pantalla táctil… Por ese precio y con un equipamiento similar, podríamos fijarnos en modelos como M4, C63 o RS5. Todos coupés deportivos pero que no son comparables a las prestaciones que ofrece el GT-R. Por último, me vino a la cabeza el nuevo NSX, pero este tiene una motorización híbrida más compleja y es considerablemente más caro. Y así, sin más, me quedé sin competidores. De hecho, es esta otra de las grandes bazas del Nissan. Su bajo precio y altas prestaciones hace que no tenga rivales directos, al menos, hasta la llegada del nuevo Toyota Supra, del que todavía desconocemos si contará con una versión del altas prestaciones al nivel del GT-R.

 

Cabe destacar que toda la prueba del coche fue gracias al servicio prestado por DME Group (www.drivemebarcelona.com), una empresa localizada en Barcelona y encargada de ofrecer diferentes experiencias con coches de alta gama. Su producto se divide en tres tipos de alquiler Luxury Car Rental, RME Club y Drive Me. Luxury Car Rental consiste en el alquiler de coches de lujo como tal, con una gran variedad entre los que escoger, todos en perfecto estado y muy equipados; RME Club se trata de trackdays organizados por la empresa donde puedes conducir estos deportivos y otros coches preparados por circuito y así exprimir toda su potencia al máximo; y Drive Me, lo cual probamos nosotros, que constituyen rutas por Barcelona y alrededores, donde disfrutar el coche y a la vez observar las partes más emblemáticas de la ciudad, con precios que parten desde 89€ para rutas con 911, California o GT-R. Sus muy interesantes servicios van unidos a un trato por parte de los compañeros de Drive Me excelente, los cuales te dejan el tiempo necesario para ajustar el coche a tu cierta medida y apreciar bien cada detalle de este. Probablemente, de las mejores empresas de experiencias con coches de alta gama del país, con una relación calidad-precio sencillamente inmejorable. 

 

En fin, no hay duda que el GT-R es un coche con un comportamiento muy particular. El “lag" del turbo y esa patada tan agresiva hacen que este coche se dirija en dirección contraria a la mayoría del mercado de vehículos de altas prestaciones. Y el caso, es que es básicamente por este motivo por el que me ha gustado tanto, un coche con su propia personalidad (de esos que ya casi no quedan), que o te encanta o lo odias, y olvidaros de ver vídeos en Youtube, hasta que no lo pruebas no lo sabes. Por tanto, que mejor manera de resolver tus dudas que con Drive Me Barcelona.

Redacción: Dani

Fotografías: Óscar

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