Probamos el Porsche 991.2 Cabrio

Probamos el Porsche 991.2 Cabrio

 
El viaje a Barcelona no terminó solo con la prueba del GT-R 2017. Los chicos de Drive Me nos tenían preparado un precioso Porsche 991.2 (con una combinación de colores muy acertada) para que pusiésemos las manos en él y comprobásemos qué tal ha llevado el cambio el popular modelo a la sobrealimentación.
 

Con cada vez más regulaciones que obligan a reducir las emisiones de los coches, las marcas se están encontrando con auténticos desafíos para cumplir con estas a la vez que deben mejorar las prestaciones de sus modelos. Reducir el consumo y aumentar la potencia son dos variables que por lo general no están relacionadas directamente y es por esto que para que se produzcan simultáneamente, la única solución es aplicar cambios drásticos. El downsizing y el paso a la sobrealimentación son las dos medidas que más se están llevando a cabo, y Porsche ha conseguido emplear ambas sin perder nada de su esencia. Los Boxster y Cayman 718 ya han experimentado estos cambios, y pese a las primeras críticas, se ha comprobado que el comportamiento de estos dos modelos es mejor que nunca. En cuanto al restyling del 991, este no ha sufrido el downsizing, ya que sigue manteniendo sus 6 cilindros, pero no ha escapado de la sobrealimentación, y ahora los Carrera y Carrera S emplean un 3.0 biturbo.
 
 
 
No me considero defensor de ninguna motorización, ya sea atmosférico o sobrealimentado en mi opinión reinan las sensaciones al volante, y ello es lo que me disponía a experimentar, con la mente abierta y tratando de olvidar por un momento los antecedentes de la marca.
 
De nuevo recibí por parte de Drive Me un trato muy agradable, dándome tiempo para hacerme con el coche y aprender como funcionaban los principales mandos. La unidad en concreto se trataba de un 911 Carrera Cabriolet, con el motor de acceso a la gama que cuenta con 370cv y 450Nm. Cifras que debo admitir en un primer momento no me parecieron muy llamativas, pero que al cabo de un tiempo me harían darme cuenta de lo equivocados que estaban mis prejuicios.  Así pues, con todo preparado, quité la preciosa capota de lona roja del Porsche y me dirigí a dar un primer paseo por las calles del puerto de Barcelona. Con el modo Normal y el escape deportivo opcional desactivado, el conocido deportivo de Stuttgart se comportaba de manera muy dócil, eso sí, recibiendo más de una mirada y siendo el foco de varios smartphones. Una conducción sencilla que permitía esquivar el tráfico sin mayor complicación, convenciéndome del gran potencial de este deportivo como coche de diario. Pero al cabo de un tiempo, todas estas calles estrechas y este tráfico se acabaron, y entonces comprendí que era el momento de ponernos serios. Seleccioné el modo Sport y pulsé el botón del escape deportivo. El gorgoteo instantáneo que surgió del escape probaba que el proceso se había realizado con éxito, y en el primer semáforo, me bastó con una leve pisada en el acelerador para hacerme ver cómo su respuesta se había mejorado considerablemente. Fue en ese momento cuando, sin nadie a mi alrededor y circulando en tercera, pisé el acelerador a fondo. Fueron pequeñas décimas de segundo las que pasaron mientras el coche reducía a primera y me lanzaba con todas sus fuerzas. Admito que no me esperaba semejante aceleración, tanto que incluso me hizo dudar si realmente me encontraba ante la versión de acceso de gama. Y es que no hay nada que haga mejor Porsche que transformar la potencia de sus coches en aceleración y velocidad. Otros la perderían por el camino entre derrapes y dudosos cambios de marcha, pero tampoco debemos olvidar que nos encontramos ante una de las mejores transmisiones del mercado. La PDK parece leerte el pensamiento y averiguar en qué momento deseas cambiar de marcha para hacerlo con la mayor suavidad y rapidez posibles.
 
 
 
 
 
Llega el tramo de curvas y el coche sigue sin demostrar ninguna pizca de debilidad. Un chasis rígido y una dirección más que precisa hacen muy eficaz el paso por curva, dando una gran sensación de aplomo y, por consiguiente, una mayor confianza al conductor para pasar por las sucesivas curvas cada vez un poco más rápido. Sin embargo, no puedo hablar de las sensaciones que me produjo el coche sin comentar el sensacional, y más que necesario, escape deportivo opcional con el que contaba nuestra unidad (2.863€). Quién diría que un 911 Carrera llegaría a sonar tan bien. Su estruendo a altas revoluciones y los petardeos al soltar el acelerador me hicieron un completo adicto, y recuerdo dedicar un cierto tiempo a únicamente pisar y soltar el pedal para escuchar una vez más el AK47 que llevaba detrás.
 
 
 
Respecto al nuevo motor, el cambio más llamativo de esta última actualización, queda bastante claro que es turbo. Pese a que Porsche ha realizado un gran trabajo en que el coche entregue la potencia lo más lineal posible, sigue existiendo un pequeño “lag”, y el silbido que los turbos emiten por el escape deja todavía más claro la sobrealimentación de este. No obstante, esto no implica que no haya disfrutado de su conducción, más bien al contrario. Es una nueva fórmula la que Porsche ha empleado para este coche, pero, tal y como ya he indicado, funciona (y muy bien), y por ello es el mejor 911 fabricado hasta la fecha. En cuanto al resto de cambios, el exterior recibe un pequeño restyling, con nuevos paragolpes delantero y trasero, aunque bastante similares a los de la versión anterior, y nuevas ópticas, siguiendo el estilo del resto de la gama Porsche, modernizándolo ligeramente. Por su parte, en el interior se aprecian ligeros cambios, predominando una nueva pantalla de 7 pulgadas y el nuevo volante que recuerda al del 918 Spyder, manteniendo su alto nivel de calidad tanto en la tapicería como en el tacto de botones y mandos.
 
 
A estas alturas del artículo es probable que pienses que igual estoy exagerando, que no es posible que este coche sea tan bueno en tantos ámbitos, pero el caso es que lo es. No debemos olvidar que se trata de un deportivo que ha ido mejorando durante más de 50 años, ¿cómo no va a serlo? Además, mucha gente critica al 911 por ser demasiado conservador, reprochan que no se haya cambiado el diseño después de tanto años. No obstante si algo funciona, ¿para qué cambiarlo? Más aún si tenemos en cuenta que ese mismo hecho permite que mantenga mejor su valor y se reduzca su depreciación al conservar mejor los años en el ámbito estético.
 
 
De todas maneras, tras realizar la prueba del coche y poder analizar todos los aspectos de este, quizás, si hay algo que echo en falta en él es un poco de locura. Ese pequeño miedo de derrapar las ruedas traseras si aceleras a fondo en el Carrera desaparece completamente, sabes que tienes la electrónica de tu lado, y aunque puede parecer incongruente, personalmente me gusta conducir con esa tensión, dependiendo un poco más de mí el comportamiento del coche. Sin embargo, esto no quiere decir que el 911 no sea un coche divertido, ya que su aceleración y el rápido paso por curva permite que su manejo siga siendo muy excitante.
 
 
Es por esto que a mi parecer resulta un coche excelente para las experiencias de DME group (www.drivemebarcelona.com). Posiblemente una de las mejores opciones para comenzar en el mundo de los deportivos, tanto en las rutas de Drive Me, como en los trackdays de RCMe, y averiguar qué es lo que se siente al tener más de 300cv bajo tu pie derecho dispuestos a lanzarte acompañado de ese sonido tan especial. Más aún si tenemos en cuenta que está disponible desde 69€ durante este mes de septiembre, frente a los 88€ que cuesta normalmente. De una manera u otra, una auténtica ganga. 
 
 
Así pues, el 991.2 constituye un coche excelente y fácil de conducir. El nuevo motor hace que la entrega de potencia haya cambiado respecto de sus predecesores, pero sigue manteniendo el carácter que nos ha fascinado a tantos durante tanto tiempo. Pocos coches existen que sean tan versátiles en tantos ámbitos, y es que 911 solo hay uno.
 
Redacción: Dani
 
Fotografias: Oscar
 
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Comentarios sobre este artículo


    Éso no es ok


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